Internacional

Hundir a la flota china: que ningún buque de carga atraque en Estados Unidos

La Administración de EEUU plantea imponer aranceles de entre uno y 3,5 millones a los barcos chinos que quieran atracar en cualquier puerto del país

  • Rutas marítimas y Donald Trump -

China domina la industria marítima global. El gigante asiático fabrica más de la mitad de los buques de carga del planeta y, para la Administración Trump, este dato supone un problema directo que está mermando la capacidad constructiva de Estados Unidos. Desde 2012, la industria de construcción naval china se sitúa en el primer peldaño del ranking mundial en cuanto a nuevos pedidos y el país norteamericano quiere poner freno a esta situación. Para Washington, además de los recurrentes anuncios sobre aranceles, es necesario otro cambio significativo: un impuesto millonario para que dichos buques atraquen en sus puertos.

En concreto, el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) está estudiando una iniciativa que consistiría en imponer exorbitantes aranceles a los barcos construidos en China por atracar en los puertos de la potencia norteamericana. Estos buques deberían pagar entre 1 y 3,5 millones de dólares por escalar en uno de estos lugares y, de hasta un millón para cualquier operador con dichos buques en su flota o pedidos. 

Si esta medida entra en vigor, los expertos calculan que se podrían ver afectados el 98% de los buques que hacen escala en los puestos estadounidenses. Además, el 80% de los barcos que circulan por la ruta del Atlántico se construyeron en el país asiático, recoge 'Bloomberg', lo que implica que cualquier envío a través de esos barcos sufrirían un recargo de entre uno y tres millones de dólares. China construye más de 34% de las naves activas a día de hoy, frente al 0,4% de Estados Unidos. Asimismo, según la USTR, el país asiático fabrica más de la mitad de los buques del mundo, mientras que los estadounidenses solo representan el 0,01%.

Pero, a pesar de que la guerra comercial con China data de hace años y parte de cualquier administración, estuviese liderada por los demócratas o los republicanos, ¿por qué Donald Trump se centra ahora en los buques chinos? Washington afirma que con esta medida pretende impulsar la construcción de barcos como un asunto de seguridad nacional. 

Buques en el mar a tiempo real IMAGEN: Seguimiendo de barcos y contenedores marítimos. VesselFinder.

"Desleales" prácticas de producción de China

Según 'Bloomberg', un borrador de orden ejecutiva plantea que Estados Unidos presione a otros países a unirse contra el patente dominio marítimo por parte de la potencia asiática. La Administración estadounidense tacha de "desleales" las prácticas de producción de China desde hace años. Unas prácticas que, según el país norteamericano, merman las capacidades competitivas de los astilleros estadounidenses, que no pueden luchar en igualdad de condiciones y que permiten al territorio asiático dominar la industria marítima global.

Con esta idea coinciden algunos sindicatos y empresarios manufactureros del país -el Departamento de Comercio Marítimo, la  Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales y el Sindicato Internacional de Trabajadores del Acero, entre otros-, que en marzo de 2024 pidieron "una investigación sobre los actos, políticas y prácticas de China" en el sector. 

Lo cierto, es que desde hace casi 15 años, China es el primer país en cuanto a nuevos pedidos. A este dato se suma que los costes laborales son notablemente inferiores -hasta un 50%- en este territorio que en otros países aliados de Washington como son Corea del Sur o Japón. Así, los precios son más competitivos que en otro lugar del planeta. 

Contenedores de mercancías IMAGEN: Mercancías. Unsplash

Estas características han permitido que aunque EEUU sea el principal proveedor de gas natural licuado de Europa, la mayoría de los buques que lo transportan son de origen chino. Por lo tanto, estas tarifas dificultarán estos compromisos, también en el caso de los petroleros, que tampoco se construyen en el país. De esta manera, las compañías estadounidenses dependen de barcos extranjeros y si entran en vigor los aranceles por atracar en los puertos, la construcción de estos en territorio norteamericano será exponencialmente más caro. 

La propia USTR recogía el pasado mes de enero, en concreto el día 20, cuando se produjo el intercambio de poder, que a día de hoy, EEUU "ocupa el puesto 19 a nivel mundial en construcción naval comercial, y construye menos de cinco barcos al año", mientras que la República Popular China construye más de 1.700. En 1975, elpaís norteamericano "ocupaba el primer puesto y construía más de 70 barcos anualmente".

Otra de las consecuencias sería el aumento de los costes del transporte y la posibilidad de que se opte por otras rutas que terminen en puertos de México y Canadá, encareciendo los productos, sobrecargando los puertos del país y provocando un revés a los más pequeños, como son los de Delaware, Oakland o Filadelfia, que también podrían ser excluidos de las rutas.

Oleada de llegada de contenedores

La respuesta de China no ha tardado en llegar y, además de asegurar que quiere "fortalecer el diálogo y el intercambio" con la Unión Europea y que está dispuesto a "gestionar adecuadamente las diferencias económicas y comerciales", ha suspendido las importaciones de gas licuado de EEUU después de haber impuesto aranceles del 15% en el mes de febrero a los productos estadounidenses como reacción a los del 10% impuestos entonces por Trump. En ese momento, el puerto más grande del país, el de Long Beach (Luisiana), vivió una oleada de llegadas de contenedores. Justo antes de la entrada en vigor de la medida. Sin embargo, los expertos prevén que en 2025 este comercio se ralentice significativamente. 

Un buque con mercancías IMAGEN: Un buque con mercancías. Unsplash

Entre las soluciones, los expertos barajan que EEUU opte por fortalecer las relaciones e impulsar las inversiones con países aliados como Corea del Sur, Finlandia y Japón. Pero otros indican que este puede ser otro anuncio del magnate que finalmente quede en una mera estrategia y que será modificada para intentar minimizar el impacto en el comercio. Podrían ser, por lo tanto, ajustados o, incluso, podría eliminarlos. 

Ahora, las dudas recaen en si realmente estas medidas resucitarán la industria naval estadounidense o si, por el contrario, provocará un caos global del comercio, también dentro de sus fronteras. Lo que sí está claro es que esta nueva 'era Trump' está provocando la reacción de la economía y que el proteccionismo que enarbola Trump deriva en mayor tensión geopolítica. Las probabilidades de que estas medidas sean beneficiosas para la economía mundial son escasas y podría ocurrir que tanto el comercio internacional como el estadounidense se vean mermados tras los avances de las últimas décadas.

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