El único camino para vencer la locura secesionista en la que está inmersa Cataluña es ganarles en las urnas y llegar a acuerdos entre las fuerzas que defienden la buena convivencia entre todos los españoles. Lérida se está convirtiendo en un caso ejemplar.

Si nos empeñamos, puede que consigamos conectar el modo zen y relajarnos a lo grande hasta en mitad de un atasco. Pero lo cierto es que la tarea se vuelve muchísimo más fácil rodeados de aire puro en medio de un paisaje de postal que acoge lagos, valles y bosques de pino. Uno de esos lugares que invitan a mimar cuerpo y mente para despedir como nos merecemos el año es el Pirineo de Lleida, donde la montaña no saben de estrés.

Los dibujos de los niños siempre tienen las cumbres nevadas, el sol emergiendo entre las cumbres, un radiente cielo  azul y unos verdes valles  con el coche  de papá encarando una curva.  Éste  era el  dibujo que todos hacíamos en el colegio y del que podemos disfrutar de mayores con tan sólo orientar nuestro GPS rumbo a Lleida.