martes 2 de septiembre de 2014

Macro Matters

Deflación Japonesa y Devaluación Interna Española (I)

Luis Riestra (30-07-2012)
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El término “Devaluación Interna” no existe en la Ciencia Económica, es un puro invento local, lo cual no quita que todo el mundo lo entendiera perfectamente; en ese sentido, podemos decir que, aunque absurdo, como veremos, ha sido bastante eficaz en términos de comunicación, distractor en términos de gestión económica y letal en término de resultados, como vamos padeciendo. Lo más parecido que existe en Economía sería una especie de Deflación Relativa con el resto del mundo, por ello veremos primero un caso paradigmático de la misma y de mala gestión en la Globalización.

El Orgullo Desmedido de una Estrella en Alza.

Como es conocido, Japón llegó a la cumbre de su Poder Económico hacia 1.990, ese año algo ocurrió y desde entonces no ha levantado cabeza, llegando incluso a perder el control de su estabilidad presupuestaria que prácticamente nadie cree consiga recuperar, convirtiéndose en será un riesgo adicional a los que ya padece la Economía Global, entre los cuales, mientras escribo estas líneas, está nuestro triste fracaso económico.

Haciendo un poco de Historia y sin tener que remontarnos hasta los tiempos de Valignano o del Comodoro Perry, en su momento de mayor esplendor, los japoneses tuvieron un primer ministro nacionalista, que en una especie de éxtasis de engreimiento prepotente, iba por el mundo presumiendo de su supuesta superioridad y mofándose de los americanos, a cuya mezcla de razas, decía, debían su decadencia (Warning: Don’t Mess with America.). El listillo en cuestión fue un tal Yosuhiro Nakasone, que para colmo creó escuela y que hacia las delicias de los patéticos adversarios de Estados Unidos.

Los japoneses no pudieron elegir peor momento para volver a las andadas. Mientras seguían inflándose de orgullo económico, los Estados Unidos ganó la Guerra Fría y, libres de esa limitación, George Bush padre empezó a implantar su Nuevo Orden Mundial con su cambio telúrico en el Comercio Internacional. En ese contexto, los americanos solicitaron a los japoneses reciprocidad en el libre acceso a los Mercados domésticos mientras éstos seguían limitándoles el acceso a los mismos: accedieron a darles mayor libertad de inversión en sus empresas, pero cuando intentaban tomar control aparecían triquiñuelas legales que lo impedían.

Las relaciones siguen deteriorándose y el mismo George Bush padre, en un intento de avanzar en la apertura, hace una visita oficial con fines comerciales en la que, por gafes del destino, sufrió un malestar durante una cena oficial y vomitó en pleno ágape. Objeto de todo tipo de burlas, su percance dio origen al término japonés bushu-suru o hacer un Bush, mofa común en el Japón de entonces. A pesar de venir de su crack bursátil, el Índice Nikkei en 1990 perdió un 50% del máximo cercano a 40.000 puntos (hoy está por los 8.350) y al que se unió el crack inmobiliario, los japoneses siguen sin enterarse en 1992 del mal camino que llevan. Creyeron que su crack económico era una recesión menor.

Clinton termina de pinchar el Globo.

Con la llegada de Clinton se acabó la paciencia tras tres años de desplantes y humillaciones públicas e improductivas negociaciones. Algo se disparó en la maquinaria americana y se detectó el talón de Aquiles del adversario. Japón, como Europa Occidental, había contado con el abrumador apoyo de la Angloesfera liderada por Estados Unidos que, con casi la mitad del comercio mundial y una porción mucho mayor de las inversiones y transacciones financieras internacionales, dio un giro y Clinton ordena una espectacular sobrevaloración del yen por dos años.

Simultáneamente, los americanos habían estado potenciando la apertura china y el desarrollo económico coreano, factores que han terminado siendo unas excelentes alternativas al poco fiable aliado japonés, que se cerraba compartir su destino comercial: la economía nipona empezaría a vivir una verdadera pesadilla económica.

La Deflación Japonesa.

Como economía exportadora, Japón no sufrió la deflación de golpe, ya que el resto del mundo le exportaba inflación, pero en cuanto empezaron a aparecer competidores todo cambió. Como pueden ver en la siguiente gráfica, entre el 92 y el 97, el PIB nominal y el real crecen al mismo ritmo, pero a partir del 2.000 (año base del índice de precios) la deflación toma las riendas de la Economía nipona y dudo, a pesar de las optimistas previsiones del Fondo Monetario Internacional, que abandone el estancamiento del PIB nominal y superen el que tenían en 1.998 por al menos una década: un más por menos secular.

 

Ya en otras ocasiones les he comentado que al final del ciclo largo hemos de fijarnos en el PIB Nominal, pues es con él con lo que se paga la deuda. Desde que empezaron su crisis, el sector privado ha venido des-apalancándose y, tozudos como son, haciendo más de lo mismo, mientras el sector público intenta sacarles de la trampa con todo tipo de medidas keynesianas, monetaristas y toqueteos varios pero negándose a reconvertir su sistema corrupto de intereses político-económicos, empresas y bancos zombi (son los padres del término); esto último les sonará.

Tras buscar inflar la Economía aumentando la cantidad de dinero, el Banco del Japón, su banco Central, ha llegado incluso a comprar acciones de empresas haciendo el QE más heterodoxo imaginable, combinándolo con más gasto público y déficit estatal (debt routine) en inversiones redundantes, el resultado ha sido una insuficiencia fiscal crónica y un endeudamiento explosivo, record de todos los tiempos y lugares, impagable con su PIB nominal y que les llevará al desastre como país.

 

Lógicamente, los que estudiamos los Ciclos Largos seguimos este caso desde sus comienzos, como también lo hicimos con Richard Koo quien, tozudo como buen japonés, sigue haciendo énfasis en el ajuste de balances obviando las fuerzas del Ciclo Largo que están detrás de la deflación de su país; pueden ver su última presentación y video sobre la Crisis actual clicando el siguiente enlace: Richard Koo en Berlín.  La semana que viene analizaremos lo absurdo de la “Devaluación Interna” en nuestra situación a la luz de lo visto hoy, donde la mentalidad burbuja y el egoísmo de nuestros dirigentes (públicos y privados) ha creado similitudes sorprendentes para ser dos países tan distintos y tan distantes.

© Luis Riestra Delgado. Julio 2.012.

Autor

Luis Riestra

Soy Economista y MBA, he desempeñado mi actividad profesional los sectores de Gas y Petróleo, Automotriz, Distribución, Financiero y en la Investigación Económica. Soy un apasionado de la función social de la empresa y de la contribución del Comercio y la Industria al Progreso Social, algo que me hace particularmente combativo cuando creo que se han establecido mitos de gestión pública y privada que van contra las virtudes económicas, la viabilidad empresarial o el bienestar y el patrimonio de las familias. Desde “Macro Matters” espero llevarles mi visión sobre asuntos macroeconómicos de interés que puedan serle útiles en sus decisiones cotidianas, explicados desde una visión de largo plazo y una perspectiva global

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  • #4 Manchego

    Mas que remontarnos a los tiempos de Valignano, procedería remontarnos a los...

  • #5 Janderfield

    Otro detalle intresante de la realidad japonesa es el envejecimiento de la...

  • #2 CardCisneros

    Errores como estos que señala el artículo, pero en ámbitos distintos, son...