viernes 22 de agosto de 2014

Desde la heterodoxia

Es necesario un Roosevelt que haga frente a las élites económicas

Juan Laborda (06-05-2012)
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Después de escuchar durante esta última semana el análisis económico de Mario Draghi o el enésimo rechazo de Emilio Botín a un banco malo, lo tengo cada día más claro. Estos señores consideran que el gobierno y sus políticas son un mero apéndice de sus negocios. Hoy más que nunca es necesario que los ciudadanos democráticamente digamos basta contra tanto atropello. Debe emerger una figura política democrática de la talla de Frank Delano Roosevelt que simple y llanamente haga frente a estas élites, que no representan a los ciudadanos y que marcan nuestro devenir diario. Islandia ya lo hizo en 2008 y los resultados están siendo muy fructíferos económicamente y socialmente.

Se necesitan políticas y acciones encaminadas a cambiar la inercia en la que estamos inmersos. En este sentido, el ingrediente más importante para una recuperación económica sostenida es la reforma de los abusos que permitieron una burbuja espectacular, una mala asignación del capital productivo y los efectos negativos de los monopolios y los fraudes financieros en la economía real. Por lo tanto, una auténtica política reformista exige hacer frente a los monopolios empresariales y financieros. Frente a ello nuestro gobierno nos sorprende cada día con nuevos recortes sociales. Sinceramente, creo que no son conscientes de lo que están haciendo, porque en caso contrario serían peligrosos.

Bancos Centrales e insolvencia bancaria

Hay que tener mucha cara para realizar un análisis económico como el del presidente del Banco Central Europeo después de las tropelías que han cometido. El problema de economías como la española es el brutal volumen de deuda privada que no se va a poder pagar, y que habrá que reducir mediante quitas. Y como corolario, la insolvencia de la banca que a la postre fue quien concedió de manera irresponsable dicha deuda. Pero es que todo esto señor Draghi ha sido consecuencia de la actuación irresponsable de los Bancos Centrales. Vayamos por partes.

Los Bancos Centrales, a través de una política monetaria excesivamente laxa, fueron parte del problema en la actual crisis económica sistémica. Por un lado incentivaron una toma de riesgo excesivo por parte de los agentes económicos, lo que generó una sobrevaloración en activos financieros e inmobiliarios. Por otro lado, facilitaron un exceso de endeudamiento en los sectores privados, que se retroalimentaba a través de la generación de burbujas o inflaciones de activos que los propios Bancos Centrales provocaban.

Sin embargo, el aspecto donde la actuación de los Bancos Centrales ha sido más deplorable es en su labor de supervisión y guardián del sistema bancario. Los reguladores ayudaron intelectualmente a eliminar la separación entre los bancos comerciales (que se prestan dinero) y los bancos de inversión (que organizan la venta de bonos y acciones). Como compensación propusieron la creación de murallas chinas para asegurarse de que los problemas del pasado no se repetirían.

Pero la autorregulación no funciona en la banca. Siempre prevalece el poder de los incentivos económicos, la búsqueda de altos rendimientos que sólo podían obtenerse a través de un alto apalancamiento y una toma de riesgo excesiva. En el caso de que las apuestas salgan mal vendrá papá Estado y me rescatará, lo que genera un problema claro de riesgo moral. Los Bancos Centrales miraron a otro lado, y cuando llegó 2008 ya era tarde. Las consecuencias ya las conocemos: crisis de deuda privada y un sistema financiero insolvente.

Rescates bancarios a costa de los contribuyentes

Pero lo peor aún estaba por llegar. Tras ser uno de los grandes responsables de la crisis de deuda en la que estamos inmersos, y de la actual insolvencia del sistema financiero, los Bancos Centrales propugnaron rescates bancarios con dinero público, es decir, a costa de  los contribuyentes. En su labor de “independencia” siempre han defendido a los acreedores, cuando las experiencias más exitosas, especialmente el rescate bancario sueco de 1992 o el islandés de 2008, quienes lo pagaron básicamente fueron los acreedores. Eso sí constantemente nos bombardean sobre la necesidad de reformas estructurales, cuyo objetivo último es pagar las consecuencias de su mala supervisión e intervención del sistema bancario.

El ejemplo más claro es el rescate irlandés. En un magnífico artículo publicado en el Irish Time, Morgan Kelly, un académico irlandés, detalla las discusiones sobre el rescate irlandés de finales de 2010. Frente al interés del FMI de que hubiera quitas, el BCE, y el hombre de Wall Street, Timothy Geithner, se opusieron. Defendieron a los acreedores, y como dice el autor, lo que realmente subyacía en el mensaje de Irlanda era lanzar un aviso a España de no tocar a los acreedores. Y ahora qué señor Draghi, ¿para qué la independencia de los bancos centrales?

Necesitamos un Roosvelt

Siempre he mostrado mi admiración profunda por Franklin Delano Roosevelt (FDR). Al iniciar la campaña electoral que le llevó a su segundo mandato, FDR ofreció en el viejo Madison Square Garden un discurso vibrante, donde hizo una descripción del gobierno del dinero organizado.

“Durante casi cuatro años ustedes han tenido un gobierno que en lugar de entretenerse con tonterías, se arremangó. Vamos a seguir con las mangas levantadas. Tuvimos que luchar contra los viejos enemigos de la paz: los monopolios empresariales y financieros, la especulación, la banca insensible, los antagonismos de clase, el sectarismo, los intereses bélicos. Habían comenzado a considerar al gobierno como un mero apéndice de sus propios negocios. Ahora sabemos que un gobierno del dinero organizado es tan peligroso como un gobierno de la mafia organizada. Nunca antes en nuestra historia esas fuerzas han estado tan unidas contra un candidato como lo están hoy. Me odian de manera unánime, y yo doy la bienvenida a su odio. Me gustaría que mi primer gobierno fuera recordado por la batalla que libraron el egoísmo y la ambición de poder. Y me gustaría que se dijera que durante mi segunda presidencia esas fuerzas se encontraron con la horma de su zapato”.

FDR ante todo cambió las dinámicas económicas y sociales que produjeron la Gran Depresión. En el momento actual, necesitamos políticos que por encima de todo tengan una visión de los conceptos políticos y sociales compartidos, de los que depende en última instancia la economía. Para ello es necesario que en primer lugar se enfrente a la élite económica y financiera que nos han llevado a la actual situación de crisis sistémica social y económica.

Autor

Juan Laborda

La actual crisis económica ausculta algo trascendental que no se debate en los medios. Se trata del vacío intelectual y del escaso soporte empírico de muchas teorías macro y micro que se imparten en las universidades y se engullen como dogmas de fe. Tras ser economista y estratega jefe de varias entidades financieras, alguien ha tenido la ocurrencia de ponerme un blog; con él aspiro a irrumpir en los cafés, las facultades y las porfías entre enemigos reconciliables para evidenciar las carencias de las teorías dominantes.

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  • #4 Simbad

    No se le pueden pedir peras al Olmo. Tenemos un sistema que selecciona y depura...

  • #6 tato

    Lo que hace falta son buenos gestores, y una casta de políticos que no...

  • #5 Dragonborne

    Lamentable referencia a Roosvelt, entiendo que por desconocimiento del...