jueves 18 de septiembre de 2014

Desde la heterodoxia

La intervención de Bankia, el enésimo bochorno del gobierno

Juan Laborda (08-05-2012)
  • aumentar tamaño del texto
  • reducir tamaño del texto

La intervención de Bankia es el enésimo espectáculo bochornoso del gobierno del PP. Los pilares básicos de la política económica del ejecutivo -reforma laboral, recortes presupuestarios y reforma financiera- en el mejor de los casos son fruto de una tremenda improvisación y de un profundo desconocimiento de cuál es el problema real de la economía española. Después de múltiples engaños, las distintas medidas adoptadas en realidad ocultan y protegen a la clase dominante, la financiera, para que sea la sociedad quien pague sus desaguisados. ¿Qué es eso de consultar con la oligarquía financiera lo que se va a hacer?

En diferentes blogs hemos denunciado que el auténtico riesgo sistémico de la economía española se encuentra en un sistema bancario completamente insolvente que había que intervenir, pero no a costa de los ciudadanos tal como han decidido Rajoy y compañía. También pusimos de manifiesto que la reforma del sistema financiero refrendada por los dos grandes partidos era una oportunidad perdida. Los mercados y los hechos nos han dado la razón.

Recesión de balances

El ejecutivo de Rajoy aún no ha entendido cuál es la dificultad real de la economía española. El problema urgente es el brutal volumen de deuda privada que no se va a poder pagar, y que habrá que reducir mediante quitas. Y como corolario, la insolvencia de la banca que a la postre fue quien concedió de manera irresponsable dicha deuda.

España se encuentra en la fase inicial de la recesión de balances. El colapso en el precio de los activos deja al sector privado con un exceso de pasivos forzándole a reducir sus deudas. Las familias disminuyen el consumo y recuperan ahorro, las empresas no financieras no invierten, destruyen capital ya instalado, y despiden a trabajadores. Las entidades financieras, muchas de ellas insolventes, cortan el grifo del crédito, en un contexto de incremento de la mora, y tratan de recapitalizarse a costa de los contribuyentes.

Fracaso de la reforma del sistema financiero

La actual reforma del sistema financiero no lleva ni tres meses y ya ha puesto de manifiesto su inutilidad. Supuso una oportunidad perdida para sanear, de una vez por todas, la banca de nuestro país. El gobierno cedió a las presiones del lobby bancario y desechó finalmente la creación de un banco malo desgajado, que bien podría haber sido el propio fondo de garantía de depósitos, como propone Aristóbulo de Juan, y que en última instancia sería el encargado de comprar todos los activos tóxicos del sistema bancario.

La reforma prolonga un status quo basado en apoyos de liquidez y no de capital efectivo, donde se confunde el mero cumplimiento formal del marco regulatorio de las entidades con su saneamiento. Los activos tóxicos permanecen en el balance de los bancos, manteniéndose la opacidad y la falta de transparencia. Y por no hablar de la cifra de saneamiento de 50.000 millones, absolutamente ridícula. Pero el problema no es solo inmobiliario, la mora real alcanza cifras superiores al 10% del total de préstamos de la banca. Qué pasa con los préstamos a Prisa, Sacyr, Ferrovial, FCC… Mis cálculos se aproximan a los 200.000 millones de euros, cuatro veces más que la cifra de Guindos.

Pero además el esquema elegido sí que tendrá un coste para los contribuyentes. Las entidades inviables a cambio de recibir ayudas terminarán integradas en otras más solventes que garanticen la viabilidad del nuevo proyecto. A cada entidad en apuros que vaya a ser adjudicada se supone que se le debe asignar o un esquema de protección de activos, que cubra las minusvalías generadas por sus activos tóxicos inmobiliarios, como el que se ofreció en la subasta de la Caja del Mediterráneo; o, directamente, se les concederán ayudas del FROB por una cuantía equivalente. En ambos casos, las ingentes cantidades del saneamiento las acabaremos pagando los contribuyentes, especialmente bajo nuestros cálculos de necesidades de alrededor de los 200.000 millones de euros.

La propuesta del lobby bancario

Para la patronal bancaria, la solución debe estar condicionada tan sólo a aquellas entidades inviables que, a cambio de la ayuda, terminen integradas en otra más solvente que garantice la viabilidad del nuevo proyecto. Cada entidad en apuros que vaya a ser adjudicada se le debe asignar un esquema de protección de activos (EPA), que cubra las minusvalías generadas por sus activos tóxicos inmobiliarios, como el que se ofreció en la subasta de la Caja del Mediterráneo y que tradicionalmente sólo se proponía en el caso de entidades intervenidas.

Este esquema de banco malo individualizado es la solución que siempre han trasladado Emilio Botín o Francisco González a Rajoy, y que a veces se confunde con el modelo de banco malo alemán. El único punto en común de esta propuesta con el modelo alemán es un banco malo por entidad intervenida, pero mientras que aquí el rescate no corre a cargo de la entidad intervenida, en el modelo alemán sí.

La patronal bancaria, tiene además otra razón oculta para oponerse al banco malo: sufrirían una importante dilución de capital. Los bancos sistémicos (Santander, BBVA, CaixaBank, Popular), con el banco malo registrarían pérdidas netas entre 10.000 y 20.000 millones de Euros, y se produciría una importante dilución de capital en los mismos.

El caso de Bankia

En Bankia se materializaba todos los problemas de nuestro sistema financiero. Por un lado, se creó un banco malo dentro de su estructura, es decir, simplemente se cambiaba de cajón los activos tóxicos. Por otro lado, se constituyeron distintas sociedades filiales, alrededor de 250, cargadas de riesgo inmobiliario. En torno a estas sociedades, que no sólo son específicas de Bankia, hay mucha opacidad, con tres fuentes de riesgo sobre las que no se sabe cómo y cuanto se ha provisionado. En primer lugar qué han puesto las entidades financieras; en segundo lugar, aquello que ha puesto el promotor con crédito de dichas entidades; y, finalmente la propia promoción.

En Bankia se pone de manifiesto el sinsentido de las provisiones sobre los activos inmobiliarios no problemáticos. Dentro de ellas se incluían voluminosas refinanciaciones de créditos malos con capitalización de intereses, que llevan a computar como válidos un capital y unos ingresos parcialmente ficticios. Resumiendo, se consideran créditos buenos multitud de préstamos que en realidad ya son morosos y sobre los que habría que provisionar mucho más.

Lo que es inaudito, típico de un país bananero, es el procedimiento utilizado. No se ha producido una intervención formal por parte del regulador, se oculta la realidad, y además se pone de manifiesto la existencia de intereses espurios. ¡Qué diferencia con la transparencia del rescate sueco de 1992 o el islandés de 2008!

Autor

Juan Laborda

La actual crisis económica ausculta algo trascendental que no se debate en los medios. Se trata del vacío intelectual y del escaso soporte empírico de muchas teorías macro y micro que se imparten en las universidades y se engullen como dogmas de fe. Tras ser economista y estratega jefe de varias entidades financieras, alguien ha tenido la ocurrencia de ponerme un blog; con él aspiro a irrumpir en los cafés, las facultades y las porfías entre enemigos reconciliables para evidenciar las carencias de las teorías dominantes.

Suscripción RSS

Top 3 Comentarios más votados

  • #3 tecnocrata

    Ciertamente es una estafa y no una reforma. En unos meses Botín meterá la...

  • #4 tangoparu

    @indignadomas #2 Vaya por delante que eso de escribir un blog particular en...

  • #7 Escuchacuentos

    Todo el sistema financiero español esta en quiebra por la incapacidad de los...