Internacional

La última locura de Elon Musk: un túnel que conecta Londres a Nueva York en 54 minutos

El físico sudafricano quiere construir un pasaje bajo el Atlántico largo 5.470 kilómetros

  • Elon Musk en la CPAC -

El nuevo desafío de Elon Musk es crear un Túnel bajo el Atlántico para conectar Europa con Estados Unidos, precisamente crear una ruta ‘Londres-Nueva York’ en solo 54 minutos. En un tweet, el empresario histriónico afirmó que, gracias a su empresa “The Boring Company”, podría construir ese ‘puente’ por ‘mil veces menos’ de lo previsto. Esto significaría un gasto de 19 mil millones de dólares, una cifra impresionante que, pero queda dentro de los rangos del magnate de Sudáfrica. La compañía de Musk ya cuenta con experiencia en la construcción de túneles, como lo demuestra el Vegas Loop, un sistema subterráneo en Las Vegas diseñado para aliviar la congestión del tráfico.

 

Tweet de respuesta de Elon Musk

 

El ‘Transatlantic Tunnel’, así se llama el proyecto, es una idea que ya existe desde hace un siglo en las mentes de los empresarios y arquitectos más creativos de la tierra. Actualmente, la tecnología ha hecho pasos de gigante y puede permitir infraestructuras elaboradas e imponentes, pero para cumplir el sueño de Elon Musk hay que ir allá un poco más allá con la fantasía. La idea sería la de utilizar una combinación de las tecnologías más usadas en la era moderna: los trenes de levitación magnética (Maglev) y los túneles de vacío. De esta manera se podrían alcanzar las velocidades extremas de las cuales habla Musk. “Al crear un vacío dentro del túnel y usar vehículos presurizados, los trenes podrían llegar teóricamente a más de 4.828 km/h”, afirma el dueño de X. Un túnel sellado al que se le extraiga el aire reduciría la resistencia aerodinámica, permitiendo que el tren viaje a velocidades cercanas a la del sonido.

Esta es la base del concepto Hyperloop, que Musk presentó en 2013 como alternativa a los vuelos comerciales en rutas como Los Ángeles - San Francisco. A día de hoy, el desarrollo de esta opción ha sido más lenta de lo esperado, con solo prototipos experimentales. A pesar de los avances, aún no existe un Hyperloop operativo que pruebe que la idea es viable a gran escala.

Un desafío tecnológico

Las barreras no se paran a lo económico, sino a lo tecnológico también, porque en el proyecto de Musk, que todavía carece de detalles técnicos y financieros concretos, la velocidad que debería alcanzar sería 5 veces más de la actualmente puede tocar un Boeing 737. Actualmente, los vuelos comerciales son el medio más rápido para cruzar el océano Atlántico, con tiempos que oscilan entre siete y ocho horas. Este nuevo proyecto revolucionaría todo, sería un avance sin precedentes, pero requiere superar una serie de retos técnicos y tecnológicos, sobretodo la velocidad: para poner esto en perspectiva, el tren más rápido del mundo, el Shanghái Maglev, que opera en China, alcanza una velocidad máxima de 460 km/h, muy lejos de los niveles que quiere alcanzar Elon Musk. Los tiempos de realización son otro problema: actualmente las máquinas que trabajan en excavar túneles tardarían demasiado tiempo para crear ese Túnel, otro ejemplo: el Túnel del Canal (50,5 kilómetros), que conecta el Reino Unido con Francia y cuya construcción tomó más de 20 años.

El problema geológico

El mayor reto al cual se encuentra Musk es, sin duda, el de construir una infraestructura a estas grandes profundidades, desafiando hasta el extremo los límites de las técnicas de construcción e ingeniería conocidas. De hecho, en la realización de la obra no faltarían importantes retos de ingeniería: se empieza por los problemas relacionados con los tipos de terreno en los que excavar a grandes profundidades, pero sin duda se encuentran otros problemas en la necesidad, cuando así lo requieran las condiciones del proyecto, de realizar túneles sumergidos suspendidos.

Por último, pero no menos relevante, está el problema de cruzar la Dorsal Mesoatlántica, una cadena montañosa submarina de 1.500 km de ancho con actividad volcánica constante. El suelo del Atlántico no es una llanura tranquila, sino una zona de intensa actividad tectónica donde las placas de América y África se separan cada año. En otras palabras, habría que construir un túnel hermético en un suelo que se mueve y que expulsa lava con regularidad. Las dificultades geológicas ya han frenado proyectos mucho más pequeños. El túnel submarino entre España y Marruecos, de apenas 17 kilómetros, se encuentra paralizado por desafíos inesperados en el terreno, así que es difícil pensar que en un

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