El 15 de agosto de 2021, tras 20 años, los talibanes volvieron a tener el control de Afganistán. Y desde entonces, mujeres y niñas han ido perdiendo sus derechos más básicos. Se les ha prohibido ir al colegio o a la universidad, han sido excluidas del mercado laboral, deben ir vestidas cubiertas de los pies a la cabeza y no pueden salir de casa sin ir acompañadas de un hombre. Tampoco pueden hacer deporte, subirse a un autobús o elegir con quién quieren casarse.
Una situación que la periodista y candidata a Premio Nobel de la Paz, Mahbouba Seraj lleva años denunciando y que hizo el pasado jueves en una conferencia impartida en el Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM). Durante su intervención, en la que estuvo acompañada de su traductor, quiso resaltar que, además, habían eliminado el derecho de la mujer a que su voz sea escuchada en lugares públicos. Una medida que incluye no poder cantar, recitar o hablar frente un micrófono, todo ello tras la entrada en vigor de la llamada "ley para la propagación de la virtud y la prevención del vicio". Es un país en el que la mujer está dejando de existir.
Y es que, tal y como apuntó, Afganistán ha dejado de tener garantías. Se siente impotente porque ni siquiera puede ayudar a aquellas mujeres que necesiten un abogado, porque no tienen la posibilidad de acceder a él. Seraj concretó que, como mucho, puede acompañarlas a un muftí, esto es, un jurisconsulto musulmán con autoridad pública cuyas decisiones son consideradas como leyes. Pero tampoco sirve porque "todo depende de con quién des".
Las juezas afganas tuvieron que abandonar el país
"No vamos a parar de luchar, Afganistán no es un país sin esperanza, las mujeres afganas son mujeres muy resilientes y con mucha fortaleza. Mientras sigamos vivas seguiremos peleando por esto, por nosotras, pero también por los hombres que están con nosotras porque van a acabar destruyéndolos, los torturan y los matan", relató.
“Las mujeres de Afganistán pasaron de existir, de ser parte de la sociedad, trabajar, ser parte de todos los aspectos de la vida como doctoras, juezas, enfermeras, ingenieras, directoras de oficinas, a no ser nada”. En este sentido, hay que recordar que antes de que los talibanes tomaran el poder, había 240 juezas que se vieron obligadas a salir del país por estar en el punto de mira.
Tal y como expuso en su día la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE), la fijación por acabar con ellas tenía dos motivos, por un lado, por el mero hecho de ser mujeres y, por otro, por ejercer una actividad jurisdiccional en la que además juzgaban a hombres. El 17 de enero de 2021 dos magistradas del Tribunal Supremo fueron asesinadas a bocajarro mientras iban de camino a su puesto de trabajo.
Por lo que juezas de todo el mundo se unieron para sacarlas del país a ellas y a sus familias. Muchas han comenzado una nueva vida en Canadá, Estados Unidos, Alemania, Polonia, Brasil y España. No obstante, en España solo podrán ejercer si aprueban la oposición.
"Una crónica de la deshumanización de las mujeres"
En la conferencia celebrada en ICAM también intervino Tania García Sedano, magistrada suplente y profesora asociada de la Universidad Carlos III de Madrid, la cual manifestó que tal situación era una "crónica de la deshumanización de las mujeres en el que el primer laboratorio" estaba siendo Afganistán. Comentó que negar los derechos a las mujeres, niñas y minorías étnicas suponía negar su dignidad.
"El derecho de las mujeres a no ser discriminadas es un derecho internacional reconocido por la Convención para la eliminación de la discriminación de la mujer, la cual ha sido ratificada por Afganistán". De modo que comentó que desde la Asociación pro Derechos Humanos solicitaron al Gobierno de España que liderase la tipificación de apartheid de género (que se refiere a la discriminación tanto económica como social contra individuos de un género o sexo específico) en el contexto internacional.
Lo pidieron porque, el Estatuto de la Corte Penal Internacional, dentro de los delitos de lesa humanidad tipifica el apartheid, pero no el apartheid de género.
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estebanmc
24/02/2025 09:02
Son sus costumbres, hay que respetarlas...
Messidor
24/02/2025 17:28
Es una importante demostración de lo que ocurre cuando el islam se lleva hasta sus últimas consecuencias. Es notorio que el feminismo occidental no está interesado en este caso. Yo tampoco. Lo único que pido es que ese monstruoso sistema de creencias sea totalmente eliminado de occidente y confinado en sus países de origen.