Defensa

Una delgada línea de 5.800 kilómetros entre Europa y Rusia… y 2.000 militares españoles que la protegen

Las Fuerzas Armadas españolas colaboran en la defensa y disuasión en el flanco este de la OTAN, ante la amenaza rusa

Mark Rutte, secretario general de la OTAN, pudo decirlo más alto, pero no más claro: un misil lanzado por Moscú apenas tarda diez minutos más en llegar a Madrid que a Cracovia. Un mensaje con el que trataba de apelar a que “todos estamos” en el flanco este. No obstante, los países que delimitan con Rusia entienden que el afán expansionista de Vladimir Putin representa una amenaza directa contra su propia integridad. Es la delgada línea de 5.800 kilómetros que trazan la frontera entre Europa y Rusia. Y las Fuerzas Armadas españolas, con despliegues estratégicos terrestres, contribuyen a la disuasión y la defensa de la Alianza.

De norte a sur, la frontera terrestre entre Europa y Rusia abarca alrededor de 5.800 kilómetros, excluyendo la divisoria de Bielorrusia; que si bien se ubica en Europa oriental, está en la órbita política más cercana de Vladimir Putin: países de su entorno la califican directamente como una nación satélite de Rusia.

La frontera más amplia es la de Ucrania, con 2.093,6 kilómetros. Y esa es precisamente la brecha que Rusia aspira a modificar, en las negociaciones que mantiene con Donald Trump para poner fin a la guerra con Zelenski. En concreto, solicita el control completo de Lugansk, Donetsk, Zaporiyia y Jersón.

En el extremo septentrional se encuentran Noruega y Finlandia, con 195,8 y 1.271,8 kilómetros de frontera terrestre, respectivamente. Y, en ambos casos, se han adoptado profundas medidas militaristas para hacer frente a la amenaza rusa. En descenso hacia el sur llegan los bálticos, Estonia (324,8 kilómetros), Letonia (270,5) y Lituania (266), donde la OTAN mantiene una fuerte ascendencia.

Odesa (Ucrania)

El presidente polaco, Andrzej Duda, representa una de las voces más firmes contra Putin en Europa. Esta misma semana ha anunciado que su país -con una frontera terrestre de 204,1 kilómetros con Rusia y 605 adicionales con Bielorrusia- va a elevar su gasto en defensa al 4,7%: actualmente se encuentra en el 4,12% y, en términos porcentuales, es el miembro de la Alianza con un mayor presupuesto militar, por encima del 3,43% de Estonia o el 3,38% de Estados Unidos.

En el extremo sur de esta divisoria se encuentran Georgia (875,5 kilómetros de frontera terrestre con Rusia) y Azerbaiyán (327,6), donde hay conflictos latentes. Sobre el primer escenario, Rusia tiene aspiraciones en Osetia del Sur y Abjasia. Y, en Azerbaiyán, se mantiene el conflicto del Alto Karabaj con Armenia.

Una región particularmente sensible, con una divisoria total de 5.829,7 kilómetros que marcan la diferencia entre Europa y Rusia -con la citada excepción bielorrusa-. Y que obliga a los países que marcan la frontera a adoptar medidas adicionales de seguridad y defensa ante la incertidumbre geopolítica que sacude la región.

La participación española

Tras la invasión de Rusia sobre Crimea en 2014, la OTAN reforzó sus capacidades en su flanco este. Y, con motivo de la actual guerra, se han incrementado aún más los despliegues en la región, con un incremento del esfuerzo militar de los países aliados. Entre ellos, España.

Las Fuerzas Armadas de nuestro país disponen de más de 2.000 efectivos en diferentes misiones de la OTAN que tienen por objetivo la disuasión y la defensa. Más de 1.700 militares forman parte del despliegue terrestre en el flanco este de la Alianza, donde se engloban diversas brigadas multinacionales en puntos estratégicos. Actualmente, España lidera la de Eslovaquia, y participa en las de Letonia y Rumanía.

Un Leopard del Ejército de Tierra, de fabricación española, en un reciente ejercicio celebrado en Letonia

“Durante la Cumbre de Varsovia de 2016, se decidió reforzar la "disuasión" como herramienta fundamental para garantizar la defensa de los ciudadanos de la Alianza. Posteriormente, en la cumbre de Madrid de 2022, la Alianza reconoció la Defensa Colectiva como la primera prioridad entre las misiones contempladas en el nuevo Concepto Estratégico de la Alianza Atlántica (OTAN)”, apuntan desde el Estado Mayor de la Defensa (EMAD).

Además, España suma sus efectivos al despliegue conocido como Persistent Effort de la OTAN, donde se engloban las baterías antimisiles de Turquía, y los Eurofighter y el radar desplegados en Rumanía -aunque el Ejército del Aire también despliega habitualmente sus cazas de combate en los bálticos-. En total, más de 400 efectivos. 

A todo ello hay que sumar las capacidades navales de la Armada española, tanto en el Mediterráneo como en el mar báltico. Despliegues que no computan en el porcentaje de inversión militar, pero que para España constituyen una de sus principales cartas de presentación ante la OTAN.

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