La semana ha estado marcada por la polémica entre la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Defensa a propósito de la festividad del 2 de Mayo. Este día, marcado en rojo en el calendario de todos los madrileños por la conmemoración de los héroes que se levantaron en armas contra el ejército invasor francés en 1808, siempre ha estado acompañada de una parada militar.
Dentro de los múltiples actos que las diferentes administraciones han organizado a lo largo de las décadas, el desfile del Ejército de España siempre ha sido la guinda del pastel. Sin embargo, el Gobierno central anunció que este año no habría tal parada.
La cancelación sentó como un jarro de agua fría en Sol, donde rápidamente identificaron la decisión con una nueva afrenta contra el Ejecutivo regional. A pesar de todo, la presidenta Díaz Ayuso solicitó por carta a la ministra de Defensa, Margarita Robles, que reconsiderara la decisión, ya que privar a los madrileños de esta cercanía con las Fuerzas Armadas suponía un error.
Robles, en declaraciones de estos últimos días, escudó la decisión impuesta por Sánchez en una visita oficial fuera de nuestras fronteras, además de recalcar lo innecesario que era "pasar revista a las tropas a ritmo de pasodoble" en un acto estrictamente civil.
Las afrentas de Defensa contra Madrid han ido a más, llegando incluso a amenazar con cancelar una jura de banderas de civiles este sábado 29 de marzo en Alcobendas si acudía la presidenta madrileña. Finalmente, mantuvo el acto, motivado por la férrea defensa que la alcaldesa del municipio, Rocío García Alcántara, hizo de su invitación a Díaz Ayuso.
Tras intentar recuperar a contrarreloj el acto e intentar limar asperezas, el boicot a Ayuso en Alcobendas llevó a tomar la determinación de no invitar a ningún miembro del Gobierno a los actos del 2 de Mayo de este 2025. Nuevo calentón a la tensión entre Sol y Moncloa, cuyas relaciones son inexistentes en todos los ámbitos de actuación.
De Isabel II al Frente Popular: dos siglos de desfiles
Aunque la decisión de Pedro Sánchez de no conceder a Madrid la parada militar es un acto puramente político, para seguir alimentando la confrontación con Sol, la realidad es que es una tradición tremendamente arraigada.
Hace unos días, precisamente, la propia presidenta compartió unas páginas del Diario Ahora en la fiesta del 2 de Mayo de 1936, cuando el Gobierno nacional del Frente Popular participó activamente en las celebraciones.
Una buena muestra de lo puro y despolitizado que estaba dicha fecha, que siempre fue un recordatorio al amor propio de una región ante el invasor francés. En la imagen a continuación se ve a Pedro Rico, alcalde de la capital, participar en las celebraciones del 2 de Mayo.
Sin embargo, podemos viajar mucho más atrás en el tiempo para encontrar pruebas de la importancia del 2 de Mayo para la Comunidad de Madrid. En concreto, a 1858. Durante el reinado de Isabel II, el desfile militar hizo su aparición a la altura de la plaza del Sol, tal y como recoge la Biblioteca Digital Memoria de Madrid.
En dicha época, la parada militar terminaba en el obelisco de la Plaza de la Lealtad, terminado de levantar en 1840 como homenaje de la ciudad de Madrid a sus héroes. Además, en la fotografía compartida se ve cómo las obras de transformación de Sol estaban empezando a lavar la cara al icónico enclave capitalino.
Durante todos años, independientemente del régimen político que hubiese en España, el 2 de Mayo siempre se ha celebrado. Más fervientemente desde 1983, año de aprobación del Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid.
Además de la parada militar, en la fiesta se realiza una ofrenda floral a los héroes del levantamiento en el cementerio de la Florida. Por último, la entrega del Orden del Dos de Mayo y de la Medalla de la Comunidad de Madrid, ambas ceremonias en la Real Casa de Correos.
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