La sombra de Iván Redondo sobre la política española es alargada. Tanto, que, según ha sabido este diario por fuentes con despacho en Moncloa, el exjefe de Gabinete de Pedro Sánchez se ha dejado ver de nuevo en el último año en el complejo presidencial. No lo visita con asiduidad, pero sí ha sido recibido en la que fue su oficina en algunos momentos clave de la legislatura, como las elecciones catalanas del año pasado (a él se le atribuye la apuesta socialista por Salvador Illa). Hace tiempo que se elucubra con la vuelta de Redondo. Una fuente socialista explica: "Desde que se fue, está deseando volver". Redondo no ha respondido a la pregunta de este diario sobre si aconseja o no de nuevo a Sánchez.
En cualquier caso, el exjefe de Gabinete del presidente del Gobierno sigue analizando la política española y dando, en prensa, pistas al líder socialista sobre cómo domar una legislatura que parece imposible. En una de sus últimas tribunas en La Vanguardia, auguró que su exjefe superará los mandatos de José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar; hitos que cumplirá el 2 de febrero de 2026 y el 12 de junio de ese mismo año, respectivamente. Por ello, Redondo recomienda a Sánchez no "ponerse la soga al cuello" y obviar la obligación constitucional de presentar al Congreso un proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Redondo viene a decir que la economía va bien y que los presupuestos vigentes son gasolina para el motor del cohete español.
Lo cierto es que basta observar con detalle los acontecimientos para percibir el cambio de guion de Sánchez desde la debacle de las elecciones municipales y autonómicas del 28-M de 2023. El presidente del Gobierno, tras atar su tercera investidura, pasó al ataque, como tantas veces le aconsejó su fichaje estrella. Redondo cree que el líder socialista no debe reducir lo que queda de partida a la mera gestión legislativa y la aprobación de las cuentas.
La dirección del PSOE, es decir, Sánchez, entendió que su bajón electoral en aquellos comicios fue propiciado por la existencia de un cuarteto del mal (judicial, económico, político y mediático) que solo busca la aniquilación política del presidente, quien se había sumido en la pasividad en la anterior legislatura y no supo contrarrestarlo. Pero ahora está empeñado en cobrarse cuentas pendientes y en entrar como un elefante en una cacharrería en algunas de las esferas más hostiles a su Gobierno: la propia Justicia, el mundo empresarial y la órbita mediática. De ahí que Moncloa haya enseñado las cartas para reformar el acceso a la carrera judicial y fiscal, haya colocado a un afín, Marc Murtra, al frente de Telefónica y esté en guerra con los medios de comunicación más críticos; motivo por el que el gabinete de la Presidencia ha fichado a Idafe Martín, un habitual señalador de periodistas, para el plan de medios.
La otra pata de acción para Moncloa, según Redondo, es echar pegamento a la mayoría "plurinacional" que sustenta al Ejecutivo: "Si dan el paso definitivo hacia las mejoras institucionales en lo territorial e identitario, que es el hilo que une la mayoría transversal y plurinacional, todo quedará pendiente de la oferta electoral a la izquierda del PSOE, que está a la espera de la elección del mejor candidato para la disputa de la tercera plaza con Vox", dejó por escrito en el diario catalán. Además, no se anda con chiquitas y recomienda a Sánchez hacerse la famosa foto con Carles Puigdemont cuanto antes. El presidente dice querer hacérsela, pero en Waterloo aún están a la espera.
Sánchez fulminó a Redondo en el verano de 2021 en una remodelación de su Gobierno inesperada por el cambio que supuso de puertas para dentro del PSOE. Pero el Sánchez que llegó a Moncloa en 2018 tras la moción de censura no se puede entender sin él. Todas las decisiones las tomaron juntos. Una orden de Redondo ponía firmes a las filas en cualquier ministerio. "Iván y Pedro son lo mismo", decían en el partido. Solo algunos dirigentes socialistas se atrevieron a plantarle cara. Fueron Carmen Calvo y José Luis Ábalos (a veces). Y Sánchez también purgó a ambos en la crisis de Gobierno de julio.
Como asesor, primero, y director del Gabinete, después, estuvo implicado en todas las decisiones importantes de Sánchez: la moción de censura, la repetición electoral o los indultos a los líderes del procés. Redondo marcó los tiempos de Sánchez y de los ministerios. Estuvo detrás de las fotos del Falcon y de cualquier otra imagen del presidente. Ideó las interminables rondas de Sánchez con la sociedad civil para esquivar el pacto con Podemos y animó al presidente a decir un día que traería a Carles Puigdemont a España y, al siguiente, lo contrario.
Redondo diseñó un Gabinete a su medida, más parecido a una consultora que a una alta institución del Estado al servicio del jefe del Ejecutivo. "No dejaba respirar a nadie", reconoce una persona cercana a un ya exministro. "Estaba encima de todo", recalca.
El exjefe de Gabinete también apostó por Salvador Illa en Cataluña. Y le salió bien al PSOE. Ni Bildu, ni Podemos, ni ERC ni ningún otro acuerdo pasó tanta factura a Sánchez y Redondo como el choque con la Comunidad de Madrid. El asesor y el presidente se estrellaron contra un muro. La batalla contra Isabel Díaz Ayuso y su par, Miguel Ángel Rodríguez, fue la tumba política de Redondo, quien acabó devorado por su propio poder.
Durante un tiempo, nada más abandonar Moncloa, Redondo se dedicó a intentar recuperar el foco. Primero, con la presentación de un libro sobre su experiencia junto a Sánchez, escrito por el periodista Toni Bolaño, y, segundo, con una entrevista en el programa de Jordi Évole. Tanto el libro como sus columnas en La Vanguardia, conferencias o apariciones esporádicas en televisión fueron un intento de ajustar cuentas con el PSOE, al que siempre culpó de haber convencido al líder de su salida. Ahora, Redondo entra en Moncloa. Por el momento, como visita. Esa es la única certeza.
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polplancon
18/02/2025 10:25
Tan despreciable como el amo al que apetece servir. Menudo par de sansirolés. Que recuerden que el karma existe y que se han hecho acreedores a una retribución cósmica de las que marcan época.
cnasciturus
18/02/2025 11:26
No tengo las más mínima duda de que este chaval, ayudado por Pablo Iglesias, fue el que desarrolló el espacio woke en España. Naturalmente, ayudado por la propensión del psicópata a mandar para siempre.
jrhbasan9
19/02/2025 00:25
Basura