"¿Cómo crees que me recordarán en los libros? Yo creo que me llamarán algo así como ‘El Templador'", le pregunta Luis I a su esposa, Luisa Isabel de Orleans, con la voz debilitada por la fiebre. Ella, sentada a su lado, le toma la mano con dulzura. “Qué soso. Yo creo que serás recordado como Luis 'El cachondo'”. Esta escena de la serie de Movistar+, 'La vida breve', resume muy bien la trama e idea de sus creadores Adolfo Valor y Cristobal Garrido: rescatar del olvido a un monarca cuya historia ha pasado desapercibida.
A pesar de haber sido el primer Borbón nacido en España su figura apenas ocupa espacio en los libros de historia. La serie busca arrojar luz sobre su vida y explorar cómo, en solo siete meses, su destino quedó sellado sin oportunidad de dejar un verdadero legado. Luis I era el hijo mayor de Felipe V y de su primera esposa, María Luisa Gabriela de Saboya. Desde su nacimiento, fue designado como heredero al trono, lo que lo convirtió en una figura clave en la política dinástica del momento. También se le recuerda por su asiduidad en las fiestas, donde derrochaba juventud y entusiasmo, sin imaginar que su destino sería truncado tan prematuramente.
Conocido como "el bien amado" o "el breve", fue rey de España durante un corto período, apenas 229 días, desde el 15 de enero al 31 de agosto de 1724. Su reinado, aunque fugaz, estuvo marcado por la transición de poder dentro de la dinastía borbónica y por las expectativas de una nueva etapa en la monarquía española.
Un reinado de siete meses
En enero de 1724, Felipe V, en un hecho poco común en la historia monárquica, abdicó en su hijo Luis, posiblemente influenciado por problemas de salud y depresión. Con apenas 16 años, Luis I se convirtió en rey de España, y su ascenso generó expectativas de un cambio en el gobierno y la administración del país. A pesar de la esperanza que despertó su coronación, el reinado de Luis I fue efímero. En el corto tiempo que gobernó no logró consolidar grandes reformas. La influencia de su padre siguió siendo notable en la corte, lo que limitó su autonomía como monarca.
El 31 de agosto de 1724, apenas siete meses después de asumir el trono, Luis I falleció a causa de la viruela, dejando el reino en un estado de incertidumbre. La enfermedad se propagó rápidamente y su estado de salud se deterioró en cuestión de días. De hecho, es el monarca que ha permanecido menos tiempo en el trono de España.
Luisa Isabel de Orleans: una reina controvertida
Luis I estaba casado con Luisa Isabel de Orleans, hija del regente de Francia, Felipe de Orleans. Contrajeron matrimonio cuando él tenía 14 años y ella 12.
Luisa Isabel tenía un comportamiento extravagante que generó controversias en la corte española y afectó la estabilidad de su imagen pública. Se dice que su actitud errática, que incluía crisis emocionales y comportamientos considerados inadecuados para una reina, ya que era bastante exibicionista, la llevó a ser aislada en ciertos momentos por decisión del propio Luis I y sus consejeros. De hecho, uno de los episodios más conocidos es que alguna vez se despojó del camisón para que le sirviera de bayeta con la que limpiaba las ventanas.
Años más tarde le pusieron nombre a lo que padecía: trastorno límite de la personalidad, una enfermedad de salud mental que afecta a la manera en la que las personas se sienten consigo mismas y con los demás. Uno de sus síntomas son las relaciones inestables e intensas, así como la impulsividad o las emociones extremas.
La reina consorte tenía dificultades para adaptarse a la estricta etiqueta de la corte española, lo que provocó fricciones con la nobleza y la familia real. Sin embargo, tras la muerte de Luis I, su situación se tornó aún más precaria, ya que fue enviada de regreso a Francia por orden de Felipe V, quien retomó el trono tras la muerte de su hijo.
De regreso en Francia, Luisa Isabel vivió durante un tiempo en el Castillo de Vincennes y más adelante se instaló en París. En la capital francesa llevó una vida solitaria, marcada por la enfermedad y las dificultades financieras.
El retorno de Felipe V y las consecuencias del reinado de Luis I
La inesperada desaparición de Luis I obligó a la corte española a buscar una solución rápida al vacío de poder. Dado que no existía un plan claro de sucesión en caso de la muerte prematura del joven monarca, se optó por reinstaurar a su padre, Felipe V, en el trono. Esta decisión marcó un giro en la política española, ya que el antiguo monarca retomó el poder con mayor influencia de su esposa, Isabel de Farnesio, quien consolidó su control sobre la corte.
El breve reinado de Luis I impidió que dejara un impacto significativo en la historia de España, pero su ascenso y temprana muerte marcaron un episodio singular en la monarquía española. Su caso es una de las pocas instancias en la historia en las que un monarca abdica en su heredero sólo para volver al trono poco después.