Ciencia

Delfines terapeutas: el impacto de la terapia con estos animales en la salud emocional infantil

Estos mamíferos marinos ayudan a promover la motivación y la respuesta emocional de niños con disfunciones físicas o psíquicas

  • Un monitor junto a una niña y un delfín -

Desde hace años, muchos estudios han demostrado los beneficios, sobre todo en niños, de las terapias con animales. En Mundomar, un parque dedicado a la naturaleza en Benidorm, cuentan con una fundación que realiza sesiones de delfinoterapia que están adaptadas a las necesidades de cada niño. 

“En el caso de las terapias con perros, se generan ambientes calmados y seguros y ayudan en la mejora de niños con dificultades en el lenguaje, la confianza, la coordinación y la autonomía. Además, sirven de estimulación social para niños con autismo que suelen crear un gran vínculo con el animal”, explica a Vozpópuli Elena Dapra, psicóloga sanitaria y vocal de sección en el Colegio Oficial de Psicología de Madrid. 

También explica como la equinoterapia puede ayudar a desarrollar el sistema motor de los más pequeños, así como su autoconfianza y su estimulación sensorial. 

Pero ahora, Benidorm se ha convertido en el epicentro y en el único lugar de España en donde se realiza delfinoterapia, y está al alcance de todos los niños con disfunciones físicas o psíquicas tales como parálisis cerebral, desórdenes psicomotores sin diagnóstico específico, Síndrome de Down, tetraplejias y hemiplejias, atrofia en la columna vertebral, depresión, autismo, etc.

“La conexión emocional con los delfines puede favorecer la comunicación, la percepción sensorial y la expresión emocional, pero hay casos en los que la terapia no tiene los mismos efectos. Además, aunque el agua marina y la estimulación táctil ofrecen un entorno ideal para la relajación y el bienestar, no todos los niños logran los mismos avances”, explica a Vozpópuli Enrique Perlado, responsable de la Fundación Aqualandia, de Mundomar. 

Perlado asegura que el enfoque terapéutico combina elementos sensoriales, la hidroterapia y la terapia asistida con los delfines que actúan como facilitadores de la interacción, promoviendo la motivación y la respuesta emocional de los niños. Esto lo hacen a través del juego y la estimulación multisensorial. 

“Realizamos ejercicios de flotación y movilidad e interacción táctil con el delfín, que consiste en caricias y juegos, también se estimula sensorialmente a los infantes mediante el sonido y la vibración que emiten”, comenta Perlado que también menciona la importancia de los ejercicios de respuesta y comunicación: “Imitan gestos y sonidos y se promueve que los niños puedan nadar junto al animal, lanzarle objetos, recibirlos, entre otros”. 

A través de actividades que requieren atención y enfoque, ayudamos a mejorar la capacidad de los niños para concentrarse y procesar información en un entorno estimulante y relajante. Cada sesión está enfocada en potenciar avances individuales del niño”

Las sesiones de delfinoterapia duran aproximadamente 30 minutos y se llevan cabo de lunes a sábado en programas semanales. La frecuencia de las sesiones está adaptada a las necesidades terapéuticas de cada niño, y se gestionan con el objetivo de ofrecer una experiencia personalizada y efectiva. “Hacemos actividades que requieren atención y enfoque, ayudamos a mejorar la capacidad de los niños para concentrarse y procesar información en un entorno estimulante y relajante. Cada sesión está enfocada en potenciar avances individuales del niño”, indica el responsable. 

A nivel logístico, uno de los principales retos de la Fundación es la planificación anual de los turnos de sesiones, la adaptación a las necesidades individuales de cada niño y el mantenimiento del bienestar de los delfines en un entorno óptimo. “Además, debemos gestionar la lista de espera, que es extensa, y valorar a cada niño según sus enfermedades y condiciones particulares para garantizar que la terapia sea adecuada. La comunicación constante con las familias es clave, ya que trabajamos estrechamente con ellas para informarles sobre el progreso y coordinar el calendario de sesiones”, explica Perlado. 

Entrenadores y terapeutas

Actualmente, esta Fundación trata con una media de 180 niños al año, lo que exige una organización precisa para ofrecer la mejor atención y asegurar una experiencia positiva tanto para los niños como para los delfines.

Delfinoterapia  Imágenes de la actividad| Cedida 

Desde la Fundación explican que los entrenadores de estos mamíferos marinos desempeñan un papel esencial en la delfinoterapia: “Facilitan un entorno donde las interacciones surjan de manera natural. Son ellos quienes evalúan el estado físico y emocional de los delfines a diario, asegurándose de que estén en óptimas condiciones para participar en las sesiones”, señala Perlado que insiste en la que su labor es clave para que cada terapia se desarrolle sin problemas, supervisando la seguridad tanto de los niños como de los propios animales.

Los entrenadores trabajan estrechamente con los psicólogos y terapeutas, asegurando que la metodología de la delfinoterapia se mantenga fiel a su principio fundamental: permitir que los delfines interactúen de manera espontánea, sin imposiciones. “Tienen un papel clave, pero no son ellos quienes dirigen la terapia. Su labor es supervisar el bienestar de los delfines, apoyar a los terapeutas y asegurar que las interacciones se desarrollen de manera natural y segura”, añade el responsable de esta actividad. 

Los delfines 

Fuera de las sesiones, la relación de los entrenadores con los ocho delfines que participan en las terapias va mucho más allá del entrenamiento. Son sus cuidadores, sus observadores constantes y, en muchos sentidos, sus compañeros. 

“No son más inteligentes que otros delfines, pero su entrenamiento y socialización les permite adaptarse muy bien con los niños. Esto les permite mostrar comportamientos calmados y cooperativos, lo que facilita el éxito de la terapia”, asegura Perlado, que insiste en que fuera de las terapias los animales viven en un entorno diseñado para garantizar su bienestar físico y emocional y que su actividad está controlada a través de estrictos procedimientos y estándares de bienestar animal, respaldados por asociaciones como la EAAM (European Asociation Aquatic Mammals), proyectos de investigación, cuidados veterinarios y programas de enriquecimiento ambiental que estimulan su comportamiento natural.

Uno de los ocho delfines de la Fundación  Uno de los ocho delfines de la Fundación | Cedida

Además, han implementado un plan de entrenamiento médico que permite a los delfines aprender comportamientos voluntarios para la toma de muestras, asegurando así un seguimiento exhaustivo de su salud sin generarles estrés. “Contamos con un plan de entrenamiento físico les ayuda a mantenerse activos diariamente, en una rutina similar a la práctica deportiva en los seres humanos. Todo esto contribuye a que los delfines disfruten de una vida equilibrada y saludable”, subraya el gestor de la actividad. 

¿Es ético?

Perlado asegura que los delfines que participan en las sesiones provienen de entornos controlados. Algunos nacieron en Mundomar y otros en otros parques zoológicos. “Todos reciben atención veterinaria especializada, alimentación adecuada y estimulación para su bienestar físico y emocional, participando de manera segura en nuestras actividades bajo la supervisión de expertos”, concluye en este aspecto el responsable de la Fundación. 

Sin embargo, mientras que en perros y caballos hay una gran evidencia de los beneficios psicológicos de este tratamiento, en delfines no existen tantas. “En el caso de los delfines la evidencia científica es más controvertida. Aunque se reportan mejoras en el estado de ánimo y habilidades sociales, algunos expertos cuestionan la ética y sostenibilidad de mantener delfines en cautiverios”, indica Elena Dapra. 

“En cuanto a los estudios, aunque hay indicios de los beneficios emocionales y motivacionales de la delfinoterapia, la evidencia científica sigue siendo limitada. Por ello, no se considera un tratamiento basado en pruebas médicas sólidas”, reconoce Perlado, que por otra parte, asegura que desde la Fundación garantizan que sea una experiencia positiva para los críos y también para los animales. Para esto se basan en estrictos protocolos de bienestar animal y criterios terapéuticos especializados. “Seguimos estándares éticos y científicos, con programas de enriquecimiento, cuidados médicos voluntarios y metodologías diseñadas para favorecer la interacción sin afectar el bienestar de los animales”. 

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