Cada 15 de febrero se conmemora el aniversario del fallecimiento de Diego García de Paredes, conocido como el "Sansón extremeño". Un auténtico héroe español, cuya vida y hazañas en el campo de batalla bien podrían inspirar una gran superproducción de Hollywood. Pero, ¿qué hechos destacables definieron la vida de este valiente y formidable guerrero?
Si hay un nombre que resuena en la historia militar de España, es el de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, fundador de los Tercios y uno de los estrategas más brillantes de su tiempo. Sin embargo, si hay un soldado que sobresalió por su valentía y determinación, ese fue Diego García de Paredes. Su fuerza descomunal le valió el sobrenombre de Sansón, en alusión al personaje bíblico, y su origen extremeño quedó reflejado en su apellido. Su fama fue tal que incluso Cervantes lo mencionó en el "Quijote".
Diego nació en Trujillo (Cáceres) en 1468, quince años después del Gran Capitán y diez antes que Francisco Pizarro, conquistador del Perú y oriundo del mismo pueblo. Aprendió a leer y escribir, algo poco común en muchos soldados de la época. Aunque se cree que no participó en la Reconquista de Granada en 1492, sí hay constancia de que en 1496, tras la muerte de sus padres, viajó a Nápoles con su hermano y, desde allí, se dirigió a Roma, donde comenzaría a forjar su leyenda.
De juego callejero a la guardia del Papa
Muchas historias han surgido en torno a la prodigiosa fuerza de Diego García de Paredes. Una de las más famosas cuenta que, estando en Roma, participaba en un juego de la "barra", que consistía en lanzar una barra de hierro lo más lejos posible. Su destreza llamó la atención de un grupo de más de 20 hombres, quienes, intrigados y quizás envidiosos, lo provocaron. Cuando lo acorralaron, Diego se defendió con tal ímpetu que mató a cinco, hirió a diez y dejó maltrechos al resto.
En ese momento, el Papa Alejandro VI presenció la escena y, asombrado por su destreza, lo nombró parte de su guardia personal. Este episodio marcó el inicio de su fama como gran soldado y espadachín. Poco después, protagonizó un duelo con un capitán de confianza de los Borgia, familia del Papa, en el que salió victorioso. Esto le valió el reconocimiento del duque de Urbino, para quien pasó a trabajar.
El "Sansón extremeño" con el Gran Capitán
El destino de Diego García de Paredes cambió cuando conoció al Gran Capitán, quien reclutaba hombres para la reconquista de Cefalonia, en Grecia, ocupada por los turcos. Durante el asedio, los defensores usaban unos garfios llamados "lobos" para atrapar a los atacantes y estrellarlos contra los muros. Sin embargo, Diego logró ser catapultado al interior de la fortaleza y luchó sin descanso durante tres días antes de ser capturado. Fue hecho prisionero con la intención de intercambiarlo, pero consiguió escapar, lo que aumentó aún más su leyenda. Fue entonces cuando comenzó a ser llamado el "Sansón extremeño" o el "Hércules español".
De regreso a Italia, volvió a luchar al servicio de los Borgia en Fasar, Faenza y Rímini, pero poco después acudió de nuevo a la llamada del Gran Capitán. Participó en la batalla de Garellano contra los franceses, donde un desacuerdo estratégico con Gonzalo Fernández de Córdoba desató en él una furia descomunal. Se dice que, en medio del combate, causó 500 bajas enemigas, en un episodio que roza lo legendario.
El ocaso del héroe
Las múltiples hazañas de Diego le valieron el marquesado de Coloneta, otorgado por el Gran Capitán. Sin embargo, su cercanía con Fernández de Córdoba terminó jugándole en contra, ya que, tras la caída en desgracia de su mentor, también él perdió la confianza de la Corona y, con ello, su título nobiliario. Pese a todo, siguió luchando y volvió al servicio del rey de España, participando en el asedio de Orán y en múltiples batallas bajo el mando del emperador Carlos V.
El final de su vida, sin embargo, fue inesperado para un guerrero de su talla. El 15 de febrero de 1533, mientras jugaba con unos niños a lanzar palos contra una pared, sufrió una herida que terminó provocándole la muerte. Un desenlace poco heroico para un hombre que en vida fue considerado uno de los guerreros más formidables de la historia de España.
¿Quieres participar en la conversación?