Recientemente, el delantero español Lucas Pérez, quien actualmente juega en el PSV Eindhoven, se convirtió en uno de los casos más mediáticos relacionados con la tuberculosis. Su diagnóstico, que sorprendió tanto a su club como a la afición, ha puesto de nuevo en el foco la preocupante tendencia al alza de esta enfermedad en Europa, incluida España. La noticia ha actuado como un fuerte recordatorio de que la tuberculosis sigue siendo una amenaza de salud pública, que, aunque tratable, sigue presente con fuerza.
El aumento de casos en Europa
El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) ha señalado que, tras una disminución en los casos de tuberculosis en los últimos años, se está produciendo un repunte, especialmente en países como España, Italia y Alemania. Este fenómeno se atribuye a varios factores, entre ellos el debilitamiento de las políticas de salud pública durante la pandemia de COVID-19, que afectaron tanto la prevención como el diagnóstico de enfermedades infecciosas.
Ya no estamos en los siglos donde la mortalidad de la tuberculosis era altísima. Ahora, la tuberculosis, que en su mayoría afecta a los pulmones, es una enfermedad curable si se detecta a tiempo y se trata adecuadamente. Sin embargo, las cepas resistentes a los medicamentos están complicando el tratamiento, lo que ha llevado a un aumento de los casos graves. Este aumento también se ha visto reflejado en la población infantil, un grupo vulnerable que está viendo un incremento de diagnósticos, lo que resulta preocupante para las autoridades sanitarias.
El repunte en España
En España, los datos recientes son igualmente alarmantes. Según los informes, los casos de tuberculosis han aumentado un 7% en el último año. Esto implica que en 2025 se están registrando más de 4.000 nuevos diagnósticos anuales, un número significativo que preocupa especialmente en zonas como Cataluña y el País Vasco, donde los brotes han sido más frecuentes.
Un brote particularmente destacado ha ocurrido en Cataluña, en el área metropolitana de Barcelona, donde en las últimas semanas se han registrado más de 20 casos. Este brote, que afecta tanto a adultos como a niños, está siendo investigado por las autoridades sanitarias. Se ha identificado que el origen del brote se encuentra en una persona con "complejidad social extrema" que no siguió el tratamiento adecuadamente, lo que permitió la propagación de la enfermedad. Este tipo de situaciones resalta la importancia de la adherencia al tratamiento, así como la necesidad de políticas de salud que garanticen la continuidad de la atención.
¿Qué está causando este resurgir?
El regreso de la tuberculosis se debe a varios factores. En primer lugar, la interrupción de los programas de detección y tratamiento durante la pandemia de COVID-19 afectó directamente la capacidad de los sistemas de salud para abordar las enfermedades infecciosas. Además, las cepas de tuberculosis resistentes a los medicamentos se están expandiendo, lo que hace que los tratamientos sean menos efectivos.
Otro factor relevante es el aumento de los movimientos migratorios, que ha traído consigo a personas de regiones con tasas más altas de tuberculosis. Esto, combinado con las dificultades para acceder a atención médica adecuada, ha facilitado la propagación de la enfermedad.
Medidas a tomar
Las autoridades sanitarias instan a reforzar las estrategias de prevención y detección precoz, con un enfoque particular en las poblaciones más vulnerables. Es fundamental garantizar que las personas diagnosticadas sigan rigurosamente su tratamiento y que los sistemas de salud estén preparados para manejar brotes como el que se ha producido en Cataluña.
Además, el aumento de la sensibilización sobre la tuberculosis es crucial para evitar el estigma asociado a la enfermedad y garantizar que más personas busquen atención médica en caso de síntomas sospechosos.
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