Política

El debate sobre el envío de tropas a Ucrania agranda aún más la brecha entre PP y Vox

Santiago Abascal viaja a Estados Unidos para participar en la cumbre del partido de Trump, que ahora acusa a Zelenski de ser un "dictador sin elecciones"

De la "oposición de tumbona y con el dedito levantado" al "napoleones de salón". Las puyitas cruzadas entre Partido Popular y Vox, dos partidos condenados a entenderse y cada vez más enfrentados entre sí, no cesan. El seguidismo ciego de Santiago Abascal con Donald Trump y su rechazo previo al envío de tropas españolas a Ucrania para una hipotética misión de paz ha agrandado aún más la brecha entre ambos. 

No son pocos los dirigentes populares que acusan al presidente del partido verde de cobrarse "la primera factura" de Rusia, en alusión a los pagos que recibió de un banco húngaro próximo a Viktor Orbán, a su vez adlátere de Vladimir Putin en la Unión Europea. 

 

A través de su cuenta de X -antes Twitter-, Abascal cargó ayer contra el PP. "Veo mucho ardor guerrero en Génova13 y en La Moncloa", escribió. Lo cierto es que, todavía hoy, Alberto Núñez Feijóo no ha expresado si está a favor o en contra de llevar soldados al país del Este. En conversación con Vozpópuli, un barón autonómico apunta que lo responsable es fijar "una postura común" con los socios comunitarios. Cosa que aún no ha sucedido. En cuanto al Gobierno, el jefe de la diplomacia, José Manuel Albares, aseguró el lunes en Onda Cero que "nadie está planteando en estos momentos el envío de tropas a Ucrania". 

Pero Abascal, antes aún de que se abra el debate siquiera de forma superficial, deja claras cuáles son sus cartas. "¿Queremos defender Europa? Pues primero sustituyamos a los políticos populares y socialistas que nos han traído hasta aquí. Los que destruyeron nuestra industria, nuestro campo y nuestra capacidad energética con el criminal Pacto Verde", manifestó en las redes sociales. "Son ellos los que han traicionado a Ucrania. Y se reían cuando les decíamos que sus políticas energéticas estaban favoreciendo a Rusia. Ahora lloran, literalmente. Si Europa no tiene peso internacional es exclusivamente por culpa de estos insensatos". concluyó. 

Unas palabras que han desairado a los mandos populares, que recuerdan que es el líder de Vox el que, de esta forma, cierra filas con el dictador ruso. No sólo porque se opone de manera decidida al envío de tropas, sino porque se abraza a Trump, que ha puesto en el disparadero al presidente ucraniano, Vlodomir Zelenski. Desde Génova, censuran el "culto" de Abascal hacia el presidente americano "haga lo que haga" y "diga lo que diga". Hasta la fecha, ni el presidente de Vox ni nadie de su equipo ha querido manifestarse públicamente en contra de sus decisiones más controvertidas. 

Convencido de que la foto con el magnate republicano es su principal reclamo electoral ante el votante patrio, Abascal elude desmarcarse de la administración americana ni siquiera cuando lo que está en jaque es la soberanía de Ucrania -a la que hubo un tiempo que defendió- en una negociación bilateral sin contar con la propia Ucrania ni la Unión Europea, o el porvenir de la economía española, amenazada por la otra contienda, la arancelaria.

Abascal vuelve a EE. UU.

Este jueves, el presidente de Vox se desplaza hasta Estados Unidos para asistir a la Conferencia Política de Acción Conservadora, cita anual del Partido Republicano. Allí acude como presidente de la coalición europea de Patriots, en la que está integrada la formación de Orbán. 

La visita se produce justo después del ataque de Trump a Zelenski. Algunas de las lindezas que le dedicó este miércoles en la plataforma de su colaborador Elon Musk: "Un comediante modestamente exitoso", el causante de una guerra "que no se podía ganar, que nunca tuvo que comenzar" y que "nunca podrá resolver", o un "dictador sin elecciones". Ahí es nada. 

Más allá de Ucrania, el segundo foco en el que PP y Vox exhiben sus diferencias son los aranceles. Antaño, el sector que más sufrió con las políticas proteccionistas del hoy presidente americano fue el agrícola, uno de los caladeros de votos del partido verde.

A fin de recuperar terreno entre los trabajadores y empresarios del campo, Núñez Feijóo intensifica sus encuentros con agricultores y patronales y se desmarca tanto de los ataques del Gobierno a Trump como de la aquiescencia de Abascal. "A los agricultores no les van a servir de nada los insultos del Gobierno y tampoco les va a servir para nada el silencio cómplice de partidos como Vox, que dicen que todo lo que hace la administración norteamericana está bien hecho", denunció recientemente. 

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