El clima de ‘tregua’ que se respira en el aire entre Rusia y Ucrania en los últimos días se debe a las seguidas comunicaciones entre Estados Unidos y Rusia. Donald Trump, conocido por no ser el máximo respetador de los protocolos, tomar iniciativas y llamar líderes mundiales sin previo aviso, esta vez utilizó el canal de comunicación creado para estas ocasiones, el famoso ‘teléfono rojo’.
Donald Trump acordó en una llamada telefónica con su homólogo ruso, Vladimir Putin, detener los ataques contra la infraestructura energética de Ucrania durante 30 días. Hubo diferentes llamadas entre la Casa Blanca y el Kremlin, mostrando nuevamente la eficacia e importancia de tener una línea directa entre lo dos países.
El nacimiento de un nuevo canal de comunicación
La idea de una línea directa de comunicación entre las superpotencias tras la Segunda Guerra Mundial se volvió una prioridad y muchas personas empezaron a pensar en un sistema que pudiera garantizar una comunicación directa y segura. Uno de los pensadores más activos fue el profesor de la Universidad de Harvard (y posteriormente Premio Nobel), Thomas Schelling. El economista quería transmitir el mensaje a los gobiernos sobre las ventajas que representaba tener una comunicación directa entre superpotencias.
Durante la crisis de los misiles cubanos de 1962, se tomó conciencia de que la construcción de la línea era prioritaria. Los mensajes diplomáticos oficiales solían tardar seis horas en llegar, y se recurría a canales no oficiales, como los corresponsales de las cadenas de televisión, porque eran más rápidos. Durante la crisis, Estados Unidos tardó casi doce horas en recibir y descodificar el mensaje que contenía una propuesta inicial de acuerdo de Nikita Jruschov: un tiempo peligrosamente largo.
Para cuando Washington pudo redactar una respuesta, se había recibido un mensaje más duro de Moscú, exigiendo que se retiraran los misiles estadounidenses de Turquía. Por ello, los asesores de la Casa Blanca pensaron que una comunicación más rápida podría evitar la crisis. Los dos países firmaron el Acuerdo de la Línea Roja en junio de 1963, cuando adoptaron formalmente medidas para reducir el riesgo de iniciar una guerra nuclear involuntariamente.
La línea original, desarrollada por la Harris Corporation, se activó el 30 de agosto de 1963 y no, no era un teléfono, sino una línea que conectaba dos teletipos a través de un cable submarino que pasaba por Londres, Copenhague, Estocolmo y Helsinki. El término ‘rojo’ fue utilizado por el carácter de ‘urgencia’ de la línea. Los mensajes se transmitían en inglés (desde Estados Unidos) y ruso (desde la URSS), después se encriptaban y se enviaban.
Los primeros mensajes fueron pruebas en la línea: Estados Unidos envió extractos de William Shakespeare, Mark Twain y enciclopedias, mientras que la Unión Soviética envió textos de las obras de Anton Čechov. Hubo algunos problemas al comienzo y la conexión principal se cortó varias veces: en Copenhaguen un empleado con una excavadora cortó los hilos y lo mismo pasó en Finlandia con un granjero. Por estas razones en Finlandia se pueden encontrar señales que indican el paso.
Las primeras veces y mejoras de la línea
Su primer uso oficial por parte de Estados Unidos fue cuando se realizó el asesino del presidente, John F. Kennedy, el 22 de noviembre de 1963. El primer uso oficial de Unión Soviética fue el 5 de junio de 1967, durante el estallido de la Guerra de los Seis Días entre Egipto e Israel. Ambas superpotencias se informaron entonces mutuamente de los movimientos militares para evitar provocaciones o situaciones ambiguas.
En septiembre de 1971, Moscú y Washington acordaron actualizar el sistema con tecnología moderna. Los países también acordaron por primera vez cuándo debía utilizarse la línea: decidieron informarse mutuamente de forma inmediata en caso de utilización accidental, no autorizada o inexplicada de un arma nuclear que pudiera aumentar el riesgo de guerra nuclear. Por ello, la línea telegráfica principal se complementó con dos líneas de comunicación por satélite, a través de dos satélites Intelsat estadounidenses y dos satélites Molnija soviéticos. Esta mejora duró de 1971 a 1978.
La línea también se utilizó durante la guerra indo-pakistaní de 1971, durante la guerra del Yom Kippur de 1973, cuando hubo alerta nuclear en Estados Unidos, durante la invasión turca de Chipre en 1974, durante la invasión soviética de Afganistán en 1979, y varias veces durante la administración Reagan, con los soviéticos cuestionando los sucesos del Líbano y los estadounidenses comentando la situación en Polonia. En mayo de 1983, el Presidente Ronald Reagan propuso mejorar la línea añadiendo un fax de alta velocidad. La propuesta fue aceptada por el Kremlin en julio de 1984. Los terminales de fax entraron en funcionamiento en 1986. Los circuitos de teletipo se interrumpieron entonces, cuando los soviéticos transfirieron la conexión a los nuevos satélites geoestacionarios de clase Gorizont.
Como funciona ahora el ‘teléfono rojo’
En 2007, la línea se modernizó con una red informática que conecta Moscú y Washington. El nuevo sistema entró en funcionamiento el 1 de enero de 2008. Sigue utilizando los dos enlaces por satélite, pero un cable de fibra óptica ha sustituido al antiguo. La transmisión pasó a ser casi instantánea, dada la velocidad de la luz y la importancia del sistema de comunicación.
En 2013, basándose en los enlaces preexistentes con Rusia a través de los Centros de Reducción de Riesgos Nucleares, la administración Obama añadió un canal destinado a enviar mensajes de correo electrónico y archivos adjuntos sobre incidentes cibernéticos. Este canal cibernético (CBM) forma parte de una serie de medidas de fomento de la confianza relacionadas con la ciberseguridad que pretenden dar respuesta a la necesidad de contar con líneas de comunicación seguras y fiables sobre cuestiones de ciberseguridad de interés nacional.
La administración Obama nunca había utilizado la línea cibernética antes, dijeron los funcionarios, subrayando la gravedad de la situación. El ex jefe de la OTAN, James Stavridis, comentó la situación: “ Es un paso ‘dramático descolgar ese 'teléfono' y utilizarlo”. El 31 de octubre de 2016, la línea se utilizó para reforzar la advertencia que Barack Obama hizo en septiembre de que Estados Unidos consideraría grave cualquier interferencia el día de las elecciones. Al final no pasó nada y el presidente de Estado Unidos se mostró muy feliz de la función de esta línea. “Miren los resultados, no pasó nada en el día de las elecciones, deber haber funcionado”, comentó Obama.
En los últimos tiempos Trump ha utilizado esa línea diferente veces para mantener sus conversaciones con Putin, que a día de hoy han llevado a un alto al fuego que supuestamente fue aceptado entre Rusia y Ucrania.