Opinión

Censura política

¿De verdad a los españoles les preocupa la moción de censura cuando la cesta de la compra se ha situado en precios inalcanzables?

  • Ramón Tamames, candidato a la moción de censura contra Pedro Sánchez -

Con tres millones de españoles que consumen medicación para dormir, bien sea estrés, angustia, preocupación, el no llegar a final de mes, empezaremos una semana con el foco político en una moción de censura, sin demasiado sentido puesto que se sabe de antemano que no va a prosperar y que va a defender el histórico Ramón Tamames. Será relevante para muchos, dará pie a la reflexión para otros, pero sólo será importante para los que ocupan los escaños del Congreso. Para Vox será recuperar protagonismo, para el resto supone ir a remolque, pivotar sobre la manera de defenderse que nada tiene que ver con el latido diario de la calle.

No dormir reiteradamente conlleva tener una peor salud, problemas cardiovasculares y problemas que afectan nuestra delicada salud mental, y según datos oficiales somos los españoles los que más necesitamos pastillas para dormir de toda la Unión Europea. Diariamente, conocemos datos que los conducen a ver que fallan los cimientos para tener una sociedad mentalmente sana. No dormir bien conlleva estados de mayor violencia, estamos más irritables. La Sociedad Española de Neurología nos dice que el 48% de los adultos y el 25% de nuestros niños no tiene sueño de calidad. Los datos diarios de violaciones protagonizadas por menores, de acoso escolar, del aumento de la violencia en edades tempranas, arrojan una radiografía de la sociedad que debe pasar urgentemente por un tratamiento profesional.

Tampoco es posible estar satisfechos al ver las estadísticas oficiales, un drama auténtico, puesto que, de acuerdo con el Ministerio del Interior, el número de violaciones ha aumentado un 52 por ciento

Tres años después de que estallara la pandemia parece que la política aún no ha podido tomar nota de los temas que se deben abordar con urgencia. Posiblemente debería ser uno de ellos hablar de la salud mental o de planes para erradicar la violencia entre adolescentes, asuntos para los que es preciso habilitar medios y presupuestos. Sin acciones concretas nos quedamos en discursos vacíos. Los datos no engañan. No es suficiente, ni se hace suficiente. Ponemos el foco en la adolescencia cuando debería preocuparnos mucho más la infancia, el cuidado en la prevención, y tendríamos así una sociedad más sana.

No se puede estar satisfecho porque cada vez se denuncien más o se haya perdido el miedo a hacerlo, porque no se afronta el verdadero problema que es cómo hacer que los casos de violencia sexual disminuyan. Tampoco es posible estar satisfechos al ver las estadísticas oficiales, un drama auténtico, puesto que, de acuerdo con el Ministerio del Interior, el número de violaciones ha aumentado un 52 por ciento con relación al año anterior. Si protegemos y cuidamos la infancia, más atención, más despliegue profesional, más cuidados, está claro que se lograrán avances significativos..

Tres años después de que comenzara la pandemia, vivimos en una sociedad menos feliz, en la que problemas como el del sueño o la pobreza aumentan en forma creciente. Que la cesta de la compra sea noticia cada día, que el comer sea cada día más caro, que el arroz o las cebollas de enero a marzo hayan doblado su precio, de dos a cuatro euros el kilo, son datos para alarmar. Pero la política va a estar más alarmada por la moción de censura. Así nos va.

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