El empresario Alberto Cortina ha construido una valla en el Parque Nacional de Cabañeros para delimitar su finca de caza, una decisión que ha desenterrado el hacha de guerra entre los vecinos de la localidad toledana de Hontanar y que ha hecho que una ONG denuncie la construcción. 

Poco esconde tanto como nuestra red de espacios protegidos. Tanto en el sentido real del término como en el metafórico. Nuestros 1.700 enclaves amparados más o menos sólidamente por la ley suponen que una octava parte del país queda a salvo de las degradaciones más irreversibles. Por eso, en tales perdederos uno puede encontrarse con altivas lontananzas, bosques que te abrazan, aguas que cantan a su propia libertad y faunas que pueblan tu admiración.