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Los críticos con Pedro Sánchez se resignan: “Desde dentro de este PSOE no hay alternativa”

Ven al partido en una deriva “caudillista” que lleva a su autodestrucción: “Hace una semana él mismo cuestionaba su continuidad y ahora quiere seguir hasta 2030… ¿En qué quedamos?”

  • María Jesús Montero. -

La vieja guardia del PSOE y una porción de los actuales dirigentes territoriales ven con enorme preocupación lo vivido esta semana, aunque resignados porque creen que “desde dentro de este PSOE no hay alternativa a Pedro Sánchez”. Les une el estupor de ver cómo todo un presidente del Gobierno se ha permitido usar la sigla centenaria y poner a España en tensión cinco largos días solo para “reforzarse” en el poder amparado por una porción de la militancia cada vez más “fanatizada” en las redes sociales e “impermeable” al debate interno que siempre ha caracterizado a esa formación.

Basta recordar, dicen, las reuniones del Comité Federal -máximo órgano decisorio- en los primeros años de la Transición y los casi catorce años de gobierno de Felipe González, durante los cuales había una regla no escrita: los intervinientes, en su mayoría secretarios generales de las federaciones, tenían prohibido pedir la palabra para alabar al Ejecutivo. Ahora sucede justo lo contrario, insiste, “se compite por ver quién hace más la pelota a Sánchez”.

Guerra: “es un autócrata”

Alfonso Guerra puso voz este jueves a esa alarma que se ha apoderado de una parte del PSOE, cuando declaró al diario británico The Times que “Sánchez es cada vez más autócrata y está cavando su propia tumba”. Quien fuera todopoderoso número dos de González al frente del partido y del Gobierno (1982-1991) lo tiene claro: las acciones del actual líder socialista “no son compatibles con una democracia parlamentaria”.

Esto último se ha convertido en clave de bóveda argumental para los críticos: el “espectáculo” (sic) de un Comité Federal entregado a loar a quien durante cinco días no tuvo a bien informarle de nada, mientras en la puerta de la calle Ferraz “una parte de la militancia dispuesta a tragar con ruedas de molino” le jaleaba, constituyen la prueba palmaria, dicen, del cambio de ADN de un partido que se reconvirtió a la socialdemocracia en aquel congreso de Suresnes (1974); hoy no es más que “un instrumento populista cuyo único fin es el mantenimiento de Sánchez en el poder a toda costa”, claman los antisanchistas.

La cita del Comité Federal el sábado no supuso la primera señal de esta “peligrosa” deriva cesarista en la que el líder usa la legitimidad de su elección en primarias (2017) para cercenar los equilibrios internos de una organización acostumbrada a ellos hasta que llegó, admiten los críticos, pero sí es la señal más “obscena”.

La cita del sábado no supuso la primera señal de esta “peligrosa” deriva cesarista en la que el líder usa la legitimidad de su elección en primarias (2017) para cercenar los equilibrios internos de una organización acostumbrada a las sensibilidades y corrientes -Izquierda Socialista- hasta que él llegó, pero sí supone la señal más “obscena”, admiten los críticos.

Primero, porque la Dirección Federal sacó a última hora del orden del día del Comité Federal la aprobación de la lista europea precisamente porque era consciente de que habría polémica por la no inclusión de candidatos elegidos por las bases en territorios como Aragón y León, y no quería desviar el foco del elogio a Sánchez. La resultante es que la elección de la candidatura europea, aprobada este martes por la Comisión de Listas, no lo ha sido por el Comité Federal, el único órgano competente, lo que la hace recurrible en los tribunales por ser “nula a efectos jurídicos”.

En segundo lugar, remarcan, la abrupta y anómala interrupción del cónclave socialista ordenada por el secretario de Organización, Santos Cerdán, para que ministros y cargos territoriales pudieran salir a abrazarse con los 12000 militantes allí congregados, muchos venidos en autobuses fletados por las federaciones, también ha generado malestar interno y no solo entre la vieja guardia.

Secretarios de Federación como el castellano-leonés, Luis Tudanca, o el madrileño, Juan Lobato, se quedaron sin dirigirse al plenario, mientras que el ministro de Transportes, el vallisoletano Óscar Puente, sí pudo hacerlo antes de la interrupción, relata una fuente territorial. Y el malestar de Tudanca, jefe de filas orgánico de Puente en su territorio, resultó más que palpable.

La imagen de Sánchez ninguneando hasta a su propio núcleo duro en la decisión sobre sí seguía o no, ha terminado por desdibujar a un PSOE que durante los cinco días de reflexión “no existió”; Incluso su visita al Rey, con quien despachó antes de comunicar a los españoles que seguía, es vista por estos sectores como una “utIlización” innecesaria del jefe del Estado.

Pero, por encima de todas esas cuestiones orgánicas sobresale, se insiste desde la vieja guardia, la imagen de un Pedro Sánchez ninguneando hasta a su propio núcleo duro en la decisión sobre si seguía o no en el poder, ha terminado por desdibujar a un PSOE que durante los cinco días de reflexión presidencial “no existió”; Incluso la visita al Rey, con quien Sánchez despachó en La Zarzuela una hora antes de comunicar a los españoles que seguía, es vista por estos sectores como una “utIlización” innecesaria de la figura del jefe del Estado.

El problema es que el PSOE ha quedado totalmente en evidencia y a merced de “los caprichos” de su secretario general. Ven al partido en una deriva “caudillista” que lleva a su autodestrucción y lo ejemplifican de la siguiente manera: “Hace una semana él mismo cuestionaba su continuidad en el poder, lo cual debería haber llevado a preparar al PSOE para esa eventualidad. Y apenas una semana más tarde dice en la SER que quiere seguir hasta 2030… ¿En qué quedamos?”

Un PSOE “plurinacional”

Según esta tesis, es cierto que Pedro Sánchez ha logrado finalmente acabar con la amenaza de Podemos, y está a punto de fagocitar a la formación de Yolanda Díaz, Sumar, “pero por la vía de darles la razón a ellos y a los independentistas en su visión de una España plurinacional” completamente ajena a la tradición y el programa socialista.

Una estrategia dirigida exclusivamente al mantenimiento del poder en manos de Sánchez que está teniendo efectos electorales, como se ha visto, explican varias de las fuentes consultadas por Vozpópuli, en las elecciones gallegas y vascas: el PSdeG se hundió aún más en la tercera plaza en favor del Bloque Nacionalista Galego (BNG), y las elecciones vascas del 21 de abril han certificado la posición subsidiaria del PSE respecto al PNV; “y, lo que es más peligroso en clave nacional, la pérdida de la condición de alternativa del PSE para dársela a Bildu, después de haberlo blanqueado desde La Moncloa”.

El PSOE ha acabado siendo para González y Guerra, y en general para muchos ex dirigentes y buena parte de la actual dirigencia crítica en los territorios, una versión “dulcificada” de ese Podemos a punto de desaparecer y de sus prácticas de democracia directa y cuasi asamblearia, “absolutamente contrarias a la democracia representativa que ha sido nuestro santo y seña”.

Una estrategia dirigida exclusivamente al mantenimiento del poder en manos de Sánchez que está teniendo efectos electorales, como se ha visto, explican varias de las fuentes consultadas por Vozpópuli, en las elecciones gallegas y vascas: el PSdeG se hundió aún más en la tercera plaza en favor del Bloque Nacionalista Galego (BNG), y las elecciones vascas del 21 de abril han certificado la posición subsidiaria del PSE respectó al PNV; “y, lo que es más peligroso en clave nacional, la pérdida de la condición de alternativa del PSE para dársela a Bildu, después de haberle blanqueado desde La Moncloa”.

El PSOE ha acabado siendo para González y Guerra, y en general para muchos exdirigentes y buena parte de la actual dirigencia crítica en los territorios, una versión “dulcificada” de ese Podemos a punto de desaparecer y de sus prácticas de democracia directa y cuasi asamblearia, “absolutamente contrarias a la democracia representativa que ha sido nuestro santo y seña”.

Por eso contienen la respiración ante la cita del 12 de mayo en Cataluña, en la cual el partido se juega gobernar de la mano de Salvador Illa, hoy por hoy favorito en las encuestas, o dejar que gobierne un huido Carles Puigdemont al que los últimos sondeos dan por encima de ERC y Pere Aragonès. Un escenario, señalan los más antisanchistas, diabólico no solo para Pedro Sánchez, sino para la democracia española en su conjunto.

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