Si Mariano Rajoy no quiere ir en solitario a la reforma de las pensiones, tendrá que reducir mucho el listón de las exigencias de Bruselas. A día de hoy, el PSOE, los grupos nacionalistas y los sindicatos han advertido al Gobierno que solo están dispuestos a pasar por el aro si  toma como principal referencia de la reforma el aumento de la esperanza de vida y se olvida de otros parámetros que pueden contribuir a rebajar las prestaciones futuras.