Apareció con el semblante afable de siempre. No puede el Rey mostrarse enojado en Nochebuena. Paz y amor. Su mensaje, sin embargo, le salió cejijunto, como cuando la jura de Sánchez tras la investidura. Ese rictus severo, esa mirada airada, sin teatrales

A Sánchez no le agrada el Rey. Quizás porque es más alto, más rubio, más empático, habla más idiomas, viste mejor. Quizás porque no tuvo que incurrir en el engaño para procurarse un máster, o porque no ha pirateado su primer y único libro. Quizá

¿Y si no se sintiera capacitada para llevar a cuestas el peso de una monarquía, para sostener todo un reino sobre sus hombros?

Igual que don Juan Carlos llevó al país de la ley a la ley por la ley hasta la democracia, D. Felipe tiene que trazar su propio camino de la razón a la razón

Eduardo de Castro es el único de los presidentes de ciudades y comunidades autonómicas que salieron de las urnas del 26-M que aún no ha sido convocado a una audiencia con el Rey. Cinco meses después de ser investido, el presidente melillense espera atónito a que llegue una llamada del Palacio de La Zarzuela